Precavidos o desconfiados

Hace tiempo que me ronda por la cabeza la preocupación por no estar preparando a mis niños a estar prevenidos ante posibles abusos de los adultos. Es un tema que realmente me preocupa, pero que no sé cómo abordar.

Quizá debería recurrir más a menudo a decirles que “no hablen con extraños”, “no acepten cosas de desconocidos”, o “no se vayan con nadie que no conozcan”. Pero la realidad es que no lo hago, porque ellos son abiertos (la chiqui más que el chaturrete, que está ahora en una fase de timidez), les gusta charlar con la gente, y la verdad es que en el barrio constantemente hay adultos a quienes no conocen que se dirigen a ellos. Todos por simpatía, sin ápice de maldad y simplemente porque hay gente a quien le gustan los niños.

¿Por qué debería sembrar en ellos la desconfianza hacia el resto de sus congéneres, cuando la realidad es que la mayoría de la gente tiene buenas intenciones?

Pero por otro lado, me da miedo que, por muy remota que pueda ser esa posibilidad, alguien pueda engañarlos ofreciéndoles un regalo, chocolate, o cualquier otra cosa tentadora para niños, para entonces hacerles mejor-no-pensar-qué.

Entonces me tiraré de los pelos por no haberlos intentado hacer más precavidos y haberles advertido de que también existe gente mala en el mundo.

Me cuesta ver cuál sería un punto medio, si lo hay. Quizá exista la solución en forma de cuentos infantiles, que ahora hay bastantes que ayudan a preparar a los peques (y a sus padres) ante todo tipo de situaciones, de forma lúdica y natural. Y si alguien tiene alguna receta (no hace falta que sea mágica), contádmela, ¡¡será bienvenida!!

precavidos_desconfiados

One Comment

  1. TIA CURRITA 10/12/2015 Responder

    Desgraciadamente y como en muchas otras cosas no existe -que yo conozca- una fórmula mágina para este tema. Se me ocurre -y a mí me funcionó- que lo más eficaz es estar “vigilantes” de las relaciones que entablan nuestros chiquitines no sólo con adultos, sino con otros niños que pueden representar incluso más peligro que el de los propios mayores. Hablar con ellos, explicarles que existen personas que, por una u otra razón, no tienen un comportamiento adecuado con los niños y que ellos han de aprender “las señales”. Creo que eso no se trata de sembrar desconfianza, sino que dentro de sus posibilidades enseñarles a ser precavidos. Igual que se les enseña a no acercarse al fuego, a un acantilado o a los cuchillos….. No es lo mismo; es cierto. No hay que decirles “no hables con extraños”, pero si estás presente mientras ellos entablan estas relaciones, a lo mejor es efectivo comentarles que qué señor/a más simpático/a e indagar sobre la conversación que hayan mantenido….(es ahí dónde les pones sobre la pista de las famosas “señales” ….) quizá sea conveniente explicarles que a los extraños no se les cuenta cualquier cosa, como dónde vives, cuántos hermanos tienes, dónde trabajan tus papás….
    No olvides, sobrina, que estos adultos-niños grandes “malos” son aparentemente encantadores y “normalísimos”. Esa es su estrategia siempre. Luego no funciona cualquier cosa, sino la información bien dada en su momento. A la vista está que no todas las personas que se acercan a los niños lo hacen con buena intención….; así que lo mismo hay que ponerles en “aviso” sobre el tema.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*