No más indefensión

Aún está oscuro en casa. Un ligero ruido de pasos me saca lentamente del sueño. Tomo consciencia de que la noche se acaba y noto lo bien que se está en el calor de mi cama tras unas horas de sueño que saben a gloria. En ese momento abro los ojos y veo la carita de la chiqui en la oscuridad, junto a la mía, susurrándome “mamiii”. La meto al calor de nuestra cama, entre su padre y yo, y aprovecho para tocarle el pelo y sus mofletes, tan suaves, antes de comérmela a besos y cubrir sus piececillos con mis piernas para calentárselos.

Un rato después oigo de nuevo ruido de pasos. Ahora viene el chaturrete, heladito por haber dormido medio destapado. Lo arrastro a mi lado y cubro a mi cachorrito con mi cuerpo para calentarlo, mientras le huelo el pelo y la carita, y también me lo como a besos.

Él ve a su hermana en la cama, se alegra de verla, y desde ese momento todo son caricias, risas, abrazos y besos a cuatro bandas. Felicidad familiar completa.

Pero ha llegado la hora de levantarse, y mientras los peques se quedan aún jugando en nuestra cama, me arrastro al baño y pongo la radio, como cada mañana. “Permítanme que hoy les cuente una historia”, dice Pepa Bueno a través de las ondas. Entonces, oigo la voz de una mujer, que con voz quebrada cuenta cómo echa de menos a sus hijas desde que las perdió hace un año. Tenían 9 y 7 años, y las mató su ex marido. Las asesinó su propio padre, aprovechando un día que las tenía en régimen de visitas.

La mujer había denunciado a su ex marido por maltrato psicológico, y el juez anuló la denuncia por falta de evidencias. Es más, a quien decretó una orden de alejamiento del maltratador fue al hermano de la mujer. De esa mujer a quien le han arrebatado lo más importante de su vida, y quien ni siquiera tiene ningún tipo de reconocimiento ni de ayuda como víctima de la violencia de género.

He llorado de rabia, de indignación, de impotencia y de pena por la historia de esa mujer. Y es que no hay derecho a tanta indefensión y desamparo. Y no hay justicia que pueda hacer pagar una atrocidad así ni prevenir otras.

Hoy es el Día Internacional contra la Violencia de Género. Ojalá no fuese necesario que existiese.

diaviolencia

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