25

El papá de las criaturas y yo nos dimos el “sí, quiero” un día 25. Unos meses después, llegó la chiquiturri. Casualmente, también un día 25. Y 25 meses después, llegó el chaturrete. Casi en día 25. Y así, como el que no quiere la cosa, hace solo un par de días, el pequeño ha cumplido 25 meses.

25 y 25.

Aún recuerdo qué cosas era capaz de hacer la chiquiturri cuando nació su hermano. Con 25 meses, se ponía y quitaba ella misma los zapatos, se vestía casi sola, comía sola, se limpiaba los dientes sola, y era capaz de hacer frases tan elaboradas como: “mila, una nalis chiquitita”, que fueron las primeras palabras que dijo al ver a su hermano recién nacido, señalándole directamente a la nariz. Se sabía los colores, y contaba sin problema hasta el 10.

El chatu, con 25 meses, no se sabe poner ni quitar los zapatos; ni le interesa. Es capaz de bajarse el pantalón con un poco de ayuda; más que limpiarse los dientes, muerde el cepillo, y, bueno, con lo de comer no tiene problema, porque zampa solo como una lima. Pero es en el lenguaje donde más diferencia noto entre ambos: el chatu lo repite todo, dice algunas palabras por sí mismo, pero raro es que enlace un nombre con un adjetivo, y de los verbos ya ni hablamos.

Con 25 meses, la chiquiturri me parecía muy mayor y autónoma. Y con los mismos 25 meses, el chaturrete me parece todavía muy pequeño.

A ver si va a ser que sí, que las niñas son más listas…

25

2 Comments

  1. tía Currita 30/08/2014 Responder

    Yo pienso que no se esfuerza porque se hace entender a su manera. Pero entiende perfectamente lo que se le dice y habla cuando le interesa…..Es cierto que si no le entiendes se enfada (ja,ja)

    • la pirata princesa 03/09/2014 Responder

      Lo bueno es que como solo dice las dos últimas sílabas, cuando te dice tito-pito-bito, et, puede ser cualquier cosa… jejeje

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