Esquizofrenia maternolaboral

Una de las cosas de mi vida que más ha cambiado con la llegada de la chiquiturri y el chaturrete es mi relación con el trabajo. Se ha vuelto esquizofrénica.

Por un lado, quiero tener el mismo rendimiento que tenía antes de ser madre, poder hacer cosas nuevas, aprender y crecer. No quiero perder valor como profesional y quiero seguir aportando trabajo bien hecho, en el que volcar todos los conocimientos y experiencias que he ido acumulando durante más de diez años de carrera.

En definitiva, quiero que sigan contando conmigo.

Pero por otro lado, mi nivel de compromiso con el trabajo hoy por hoy tiene unos límites muy claros: los que marca mi jornada laboral, porque no estoy dispuesta a ceder mi tiempo libre. No quiero que a mis hijos me los cuiden otros, ni que estén sin sus padres más allá del tiempo estrictamente necesario, que para mí es el que se pasan en el cole y que ya me parece demasiado.

Vamos, que según para qué cosas, conmigo que no cuenten.

Por un lado, trabajar me ayuda a ser una mujer (relativamente) independiente en lo económico, me mantiene en contacto con el mundo real, me estimula intelectualmente y me hace sentir útil.

Pero por otro lado, estrechar vínculos con mis hijos para que se sientan seguros, queridos y acompañados, ayudarles a forjar su personalidad, y darles las herramientas emocionales, sociales y cognitivas para que el día de mañana sean unos adultos responsables y felices, me parece una tarea demasiado valiosa como para no ocuparme de ella al 100%.

Vivo en una sensación constante de que no llego a todo y de que nada lo estoy haciendo todo lo bien que me gustaría. Y eso aunque soy de sobra consciente de que en esta vida, como el tiempo es limitado, no se puede hacer todo, que hay que marcarse prioridades y elegir. ¿Esquizofrenia?

esquizofrenia

Pues he movido ficha y he elegido. Mi prioridad, como no podía ser de otra forma, son los chiquis. Por eso a partir de octubre trabajaré solo media jornada. Pero aun así, me queda la espinita de dejar de lado y renunciar necesariamente a las (pocas) ambiciones laborales que pudiese tener en mi vida pre-maternal. Tendré que hacerme a la idea de que no triunfaré laboralmente, al menos por el momento, pero estoy convencida de que nuestra pequeña familia saldrá ganando. Sin tribu en 1.000 km a la redonda, yo no he traído hijos a este mundo para dejarlos todo el día en manos extrañas.

8 Comments

  1. Mª José Aguilar Gavilán 19/09/2013 Responder

    Cariño, en esta vida cada paso es una elección y las elecciones que hagamos marcarán nuestro devenir; en tu caso la elección ha sido esa, tus enanos antes que el trabajo, pues maravilloso, siempre habrá quien la comparta y quien no la entienda, lo importante es que seas consecuente, vamos, lo que dice tu abuela, que con la cuchara que cojas es con la que te tocará comer; en tu caso no me preocupa nada, tu eres consecuente desde que tenias cinco años, preciosa pirata.

    • la pirata princesa 19/09/2013 Responder

      Lo más ideal del mundo sería que los horarios laborales de este país fueran algo más racionales… esto haría todo mucho más fácil! Pero como hay cosas contra las que no puedo luchar, pues hago lo mejor que puedo en laa condiciones que tengo, así que… ya iré contando! Muchos besos, guapa!

  2. Enhorabuena por tu decisión. Tienes todo mi apoyo!

    Laura, desde tierras canadienses :-)

  3. Joo, ya veo que no soy la única, mi bebe tiene 7 meses y hace 1 mes que he vuelto a trabajar, pa verdad es que de momento no puedo permitirme el recortar mi jornada laboral, y por otro lado sé que con mi marido está muy bien, al menos tiene a uno de sus padres a su lado en todo momento, y eso me alivia; pero por otro creo que estoy fallando, me da pena cuando me mira desde su hamaquita y con solo mirarlo sonrie y yo tengo que dejarlo para atender temas laborales, en fin…cosas de madres-mujeres,

    por cierto te he dejado un regalito en mi blog, elsofablanco.blogspot.com

    • la pirata princesa 30/10/2013 Responder

      Hola Celia!Ay, qué dura la vuelta al trabajo… mucho ánimo!! Al final es más duro para nosotras que para ellos, creo… seguro que con su papi está bien. Voy a pasarme por tu blog ahora mismo! ;) Un abrazo

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