La tribu

Mis padres me educaron para que fuese una mujer independiente. Desde bien pequeñita apuntaba maneras.

Me fui de casa con 18 años para estudiar fuera. Estaba lejos, pero volvía a menudo. Molaba volar sola: recién salida del cascarón, y ya hacía lo que quería, cuando quería, en una ciudad grande con mucho que ofrecer.

Acabé la carrera y no volví. Me convertí en una expatriada con raíces en mi ciudad pero con un camino que divergía ya del de quien nunca se había ido.

Di un paso más y me instalé una temporadita en Europa. Cada vez más lejos, y cada vez más independiente.

Encontré pareja fuera. Y volvimos. Los dos. Pero ojo, a mi ciudad no. Dos expatriados en tierra de nadie, por voluntad propia, y felices de ir y venir, viajar, conocer sitios y gente nueva, vivir en una ciudad grande con muchas posibilidades y tener experiencias laborales y personales que en mi ciudad no habríamos tenido. Perdíamos la cercanía de nuestra gente, pero no lo pensábamos mucho más: el peaje necesario que tenemos que pagar los que estamos fuera de nuestro entorno.

Y entonces llegaron los niños. Y, con ellos, una evidencia muy patente de que para criar a un niño hace falta una tribu entera. Pero te encuentras lejos de casa, y sin tribu.

Echo de menos a mi tribu. Y no solo por el apoyo logístico, que también. Me falta la carga emocional, ya no solo por mí, sino por mis peques. Y por los mayores también. Los achuchones por doquier y los besos apretaos. Los gritos por cada monería. Las justificaciones para consentirlos. Las prisas por ser el primero en atenderlos. Los turnos para jugar con ellos y pasarlos de mano a mano.

Ser una mujer independiente, a veces, no mola tanto.

tribu

5 Comments

  1. tía Currita. 12/07/2013 Responder

    No te equivoques, cariño; que lo de la tribu es algo atemporal e inespacial. El que la tiene la tiene, cerca o lejos y siempre está ahí. El problema es cuando no se tiene, aunque vivan en la misma casa, la misma calle o la misma ciudad.
    Si los sentimientos y los cariños se pudieran materializar, aunque estés tan lejos, te darías cuenta cuántos achuchones, besos y babeos tienes alrededor con tu tribu. Porque, aquí estamos esperando a que nos cuenten a la vuelta de las visitas todas las novedades (monerías, ocurrencias, etc) y a golpe de teléfono, a diario. Ser independiente es una opción hay que hay que ejercitar para ser una persona completa; ser “descastada”, desagradecida, etc, es la actitud que adoptan aquellas personas que sólo reclaman cariño, sin dar nada a cambio. Es distinto, chiquita mía. Un beso para esa madre maravillosa y esa hija, hermana, nieta y sobrina tan querida.

    • la pirata princesa 12/07/2013 Responder

      Gracias, bonita mía… estar lejos es duro, aunque sé que tengo una tribu que vale millones y que nos lleva a todos en sus pensamientos y corazones (hala, con pareado y todo!).
      Muchos besos!

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  1. […] al menos por el momento, pero estoy convencida de que nuestra pequeña familia saldrá ganando. Sin tribu en 1.000 km a la redonda, yo no he traído hijos a este mundo para dejarlos todo el día en manos […]

  2. […] de vacaciones, con sus horarios locos, sus remojones y sus mimitos por todos lados procedentes de la tribu. Y tan […]

  3. […] somos unos desarraigados sin familia en miles de kilómetros a la redonda (literal), siempre nos guardamos vacaciones para navidad, y por estas fechas nos juntamos con unos […]

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